El amor romántico: ¿herencia cultural o trampa emocional?

En plena era posmoderna y escéptica, todo se cuestiona. Desde una gran entrevista dada por un profesional de la política hasta el mínimo tuit del último activista social, pasando por las letras de grupos como Mecano. Para bien o para mal, en los tiempos que corren los valores y pilares básicos de nuestra formación como personas son cuestionados.

Esto incluye conceptos como la sexualidad y el género, la apropiación cultural o, incluso, algo tan aparentemente bonito como el amor romántico. El romanticismo, ¿quién puede dudar de él? Parece que no hay nada que sacar de ese sentimiento que nos hace querer regalar lunas y morir por conquistar a alguien. La realidad es bien distinta: cada vez las relaciones son menos duraderas, menos eternas.

En España los matrimonios tienen de media una duración de 17 años. El INE se encargó de recopilar estos datos que nos muestran una sociedad desencantada con el «hasta que la muerte os separe». Las historias de amor no parecen ser de cuentos de hadas ni parecen acabar como una tragedia shakespeariana.

¿Pero qué es el amor romántico, de qué estamos hablando? Con este término nos referimos a ese amor incondicional, desesperado, en el que necesitas respirar a la otra persona y no ver a nadie más. Una posesión compartida, en la que solo sois dos personas, una para la otra, y que nos hace luchar por mantener ese amor ante todas las consecuencias.

Quien más quien menos ha optado por usar un «Te querré siempre» en una cena romántica, ha regalado un ramo de rosas o ha metido un anillo entre la comida. Y si no lo has hecho, te apetecerá. Es inevitable, sobre todo cuando es con lo que se nos bombardea continuamente en las películas y series de ficción.

Una regla de tres sencilla nos hace fijarnos en un detalle: el amor romántico no se hereda de un modo igualitario, sino que perpetúa roles de género. Para los hombres, este modelo les hace ser más activos y dominantes. Las mujeres, en cambio, son más sumisas y prefieren lo emocional.

Las redes sociales han aparecido para quedarse en nuestra mano durante 23 horas al día, y se nota en los milenials y centenials. Y estas nuevas tecnologías aumentan mucho más la necesidad de posesión y de vigilancia.

Diversos estudios dan resultados terribles. Uno de los más recientes lo realizó el Govern Balear a finales de 2018 en distintos centros de secundaria. El primero y más en relación con esto, «el amor duele». Y así, los jóvenes de 14 a 18 años se quedan tan anchos.

Y sí, llevamos un rato viendo cómo el amor romántico tiene un trasfondo bastante complicado una vez le quitamos la purpurina, pero no nos engañemos. Es precioso. Objetivamente, la historia del arte nos lleva a admirar y disfrutar de los grandes amores.

¿Cuál es la solución cuando toda una cultura puede estar en tu contra si decides romper con esta manera de ver el amor? No es sencillo, pero aparentemente es necesario.

Igual esa es la solución. Destensar las relaciones, quitarles épica teatral y poética e ir hacia un «amor sano» que nos permita amar por igual, pero empezando por nosotras mismas, las personas que más importamos.

Estamos a tiempo de cambiar el paradigma cultural y hacernos más felices y mejor queridas.

Editorial